Pargo Jocu / Dogsnapper

Reportes de Pescas 1

Emperador

Atun Grande / Bluefin Tuna


Pesca de Pargos Jocu / Dog Snappers

Existen especies que tienen todos los requisitos para ser trofeos de pescas y el Jocu o Dog snapper es uno de ellos. No son comunes, dificiles de pescar, lindos ejemplares y ricos de comer, son algunas de las características que los ponen en las listas de pescadores, como una especie muy deseada. Mi amigo me puso el reto al decirme que quería realizar la pesca del Jocu. Le dije que tenia el lugar perfecto y apunte la proa rumbo al pesquero. Al llegar, anclamos de tal manera que el arrecife lo teníamos a unos cuantos pies de la proa. Las varas de pescar a fondo fueron las primeras que sacamos y mandamos las carnadas hacia las profundidades a buscar la picada.  Tambien teníamos dos varas en la superficie buscando algún bonito y tambien algún serrucho. No paso mucho tiempo para oir dispararse una de las varas en la superficie. La buena pelea nos tenia intrigados hasta que vimos el puntero de vara vibrando sin cesar. Por eso nos dimos cuenta que era un bonito y bien recibido que iba a ser. No lo queríamos para comer, pero de carnada. Soltamos dos buenos trozos de bonito fresco hacia el fondo a buscar la acción. En una de esas, cuando estabamos distraídos, vemos la vara del fondo doblada hasta el agua. Una tremenda pelea se desarrolla entre pescador y presa, pero no se sabia quien tenia la delantera en este sube y baja. Viendo la pelea, le digo a mi amigo que este podría ser un Jocu, de la manera que tan feroz buscaba el fondo y sacaba línea. En pocos minutos teníamos un lindo ejemplar de Jocu en nuestras manos, la especie deseada. Mi amigo contento de haber alcanzando su meta y yo aliviado de poder ganarle al reto, nos felicitamos y seguimos buscando algún otro trofeo que quisiera picar. La acción siguió con una inmensa Cubera que hizo la nevera lucir mucho mejor. La picada aflojo, pero un serrucho rompió la espera y nos motivamos. En la otra vara de la superficie recibimos una gran corrida y enganchamos al pescado. No sabíamos lo que era, pero batallaba muy bien. Al pegarlo mas al barco vimos la cola amarilla y contento vimos lo que parecía como una tuna aleta amarilla, no lo podíamos creer. El bichero en mano listo para enganchar a este lindo ejemplar. Al fin estiramos la mano y el bichero lo tira para adentro de la borda. Mirando aquel ejemplar nos quedamos confundidos y asombrados, no era una tuna aleta amarilla, pero tremenda Rabirrubia. Fue increíble como esa tremenda Rabirrubia subió hacia la superficie y se comió una inmensa carnada. Habiamos ido por la tarde a realizar esta pesca, ya que es cuando he tenido buena suerte pescando los pargos Jocu y fuimos recompensados con muy buena acción esa tarde. La vara del fondo recibió unas buenas picadas y enganchamos, pero mientras estábamos concentrados en esa batalla, la otra vara se dobla y otro buen ejemplar nos hacia batalla por el otro lado. Que emoción, los dos estar batallando a la misma vez. Nos reíamos de carcajadas del buen momento que estábamos pasando. El primer pescado lo subio mi socio, un buen Pargo que faltaba en la nevera. Pero no le perdi ni pies ni pisada a mi batalla y segui ganando línea. Que cosa mas bella salió a la superficie. Lo primero que vimos fueron aquellos colmillos caninos tratando de romper la línea. Unos colores amarillos y naranjas que retaban a los mismos colores del sol que lo iluminaba. Cuando tire aquel ejemplar para el piso, los ojos por poco se nos salen, viendo aquel tremendo Jocu saltar y dando golpes por su gran peso. Encontramos hoy otro trofeo deseado con este fenomenal Jocu, misión cumplida. La foto del la pesca le puso el cuño final a este gran dia buscando trofeos del mar.

Renecito el Tiburon 

Emperador

Tambien conocidos como Swordfish o Pez Espada, estos espadachines del mar son trofeos que parecen casi imposibles de obtener por localizarse en el mar abierto, pero todo pez es alcanzable mientras que se dedique tiempo y esfuerzo. Nos embullamos para salir a pescarlos y, con entusiasmo, empiezo a preparar los avios metodicamente, inspeccionando todo, hasta afilando los grandes anzuelos que íbamos a usar. Cada vara y carrete tiene su trabajo especifico y las preparamos sabiendo hasta en cual porta vara pertenecen. De carnadas, preparo calamares grandes con exactitud de la posición del anzuelo y los tiño de rojo. Por ultimo afilo bien la fija del arpon, esa punta de bronce quel penetrara al pescado sacándole su ultimo respiro y, al revés, le devuelve el respiro al pescador por al fin lograr la gran captura.
Una linda noche nos acompañaba y la leve brisa nos traía recuerdos de otras pescas dignas de contar las cuales nos tenían ansiosos por oir al carrete dispararse por una gran picada. Atentos, mirábamos bien las varas que estaban regadas por todo el barco, desde la proa hasta la popa. Eramos tres de nosotros y cada uno cubria diferentes areas del barco para no perder ni un instante. La calma del mar me relajo de tal manera que el sonido del carrete me asusto y me hizo brincar. Mientras mas línea salia mas se queria salir mi corazón del pecho. La adrenalina me hizo gritar con emocion y al ver la vara jorobada sabia que estaba pegado con un buen contrincante. De pronto empiezo a perder presión en la línea, tal, como que se habia desengancho, pero no queria creerlo y con gran velocidad recogí el carrete para sacarle toda la banda a la linea, segui recogiendo y nada, mi corazón me pesaba tanto que queria caerse al piso de saber que perdi la oportunidad. De pronto un gran pez rompe la superficie salpicándome de agua y devolviendome la ilusión con cada gota que me mojaba. Yo nunca deje de recoger y pude poner tensión en la línea de nuevo reviviendo esta gran batalla. Los socios me preguntaban de porque no les dije que tenia el pez tan cerca del barco. Ni yo sabia lo que estaba pasando, pero este pez tenia bastante astucia y subio con tal velocidad para desengancharse..., en ese momento fue que empezó la pelea al esta bestia sumergirse, con la misma velocidad, de nuevo a las profundidades.

Cuberas Gigantes en Miami

Jornada de Pesca

Entre unos cuantos socios planificamos una jornada de pesca. Avios, carnadas, comida y todo lo que cupiera lo metimos en el barco. Unas cuantas neveras de hielo, otra nevera con comida y refrescos, otra mas con carnada y engodo. Mas otras neveras vacias para acotejar el pescado. Mas todas nuestras listas de especies que queríamos pescar, al barco no le cabia mas nada. Cada uno de nosotros llevamos diferentes carnadas que eran nuestras favoritas como chopitas, ballyhoo y yo lleve tinker mackerel. Dias antes sali a pescar Emperador y me puse de tan buena suerte que estas carnadas llamadas Tinker Mackerel se pegaron al barco y me di gusto pescándolas. Los Tinker Mackerel son muy parecidas a los malpicas pero su masa es mucho mas grasosa como la macarela. Aparte de esto teníamos calamar y agregamos unos bonitos en el camino al pesquero.

La idea era de buscar el pez grande de diferentes especies como el Pargo, Cherna, Aguaji y Serrucho. En el primer punto el pescado grande no picaba pero se levantaron tremendas rabirrubias y no perdimos la oportunidad de sacar unas cuantas, pero no muchas ya que teníamos en mente a los pargos y son parte del limite de bolsa. Me acuerdo que alguien de pronto marca una inmensa rabirrubia como para señalar que era de el. Todos nos miramos y dijimos, “a si es la cosa, ok”. Nos fuimos en búsqueda de ejemplares mas grandes. Yo en aquel entonces pescaba con un yoyo de 100 libras y con dedales…..mas la técnica que uso para pescar Pargos y Chernas. Los otros socios estaban usando varas y sus técnicas de pescar al fondo cual eran diferentes que la mia. Esto hizo que se formara una buena competencia de pesca y los chistes agregaron al buen ambiente. De pesquero en pesquero nos movimos y cada vez que hacíamos una pasada a la deriva la pita del yoyo me la desprendían de la tremenda fusilada y le sacaba una o dos piezas a cada lugar. Me di gusto sacando buenas Chernas y Aguajies con el yoyo. Los socios me miraban como yo tiraba aquellas buenas piezas adentro de la nevera. Era obvio que con el yoyo les estaba ganando pescando al fondo. Todos se convencieron de la técnica menos uno del grupo que siguió encaprichado, hasta le tuve que dar la misma carnada de Tinker Mackerels que yo estaba usando,para que emparejara el partido. Con toda esa competencia nos motivamos a seguir buscando el buen pique aunque con el juego ya teníamos una de las neveras llenas al levantar dos buenos serruchos que se tiraron en la superficie.

Al atardecer nos encontrábamos en un buen pesquero con el mar hecho un plato. La caída del sol en el momento de la picada hizo que fuera aun mas especial. Fenomenales Pargos empezaron a subir, sin importar que carnada, técnica o avio se usara……!un pique de película!

Los nudillos de las manos me dolían de tanto halar el nailon a mano, pero contento de ver aquellos lindos ejemplares. Algunas fotos rapidas y seguíamos en la batalla de esta espectacular picada. Al rato alguien se puso a contar el pescado y grito que levantaran avios que alcanzamos el limite y nuestra meta.

Mientras que recogíamos el barco el olor a butifarras en la parrilla llenaba el ambiente. Que rico es comer alla afuera en el mar. Los sabores se magnifican, la brisa te limpia el alma y las memorias de aventuras como estas se van tatuando con cada sentido.

Que Jornada. Que memorias. Neveras Llenas.

Cuberas Gigantes en Miami

La emocion de pescar una Cubera gigante empieza mucho antes de ver aquel animal caer en el piso del barco. Empieza al instante que estas preparando el avio. Hacemos los reinales y los probamos para estar seguro que resistirán la presión a la cual los vamos a someter. La picada de estas Cuberas gigantes es violenta y todo tiene que aguantar para darnos la oportunidad de batallar con estas bestias.

Aunque llevabamos jaibas vivas, la primera meta fue pescar langostas para tener mas variedad. Para esta tarea mi amigo Rodnel se tiro al agua y poco a poco fuimos llenando el vivero. Despues de pescar un buen puñado de langostas nos fuimos en rumbo a buscar las escuelas de Cuberas. En este tiempo se congregan en diferentes estructuras y arrecifes para desovar.

Ya de noche a la deriva las empezamos a buscar y pronto damos con una tremenda escuela suspendida a mitad de agua. Soltamos el avio hacia las profundidades a probar suerte. Pero se reian de nosotros aunque le pasamos las carnadas por sus caras. Pasando el tiempo hablando mientras que observábamos el fishfinder, sentimos un ruido en la popa y cuando miramos era una de las varas doblada completa hacia el agua. Era tanta presión que el nailon sonaba como un muelle y de la vara salian unos ruidos extraños como si se fuera a partir. Rodnel emocionado se empieza a fajar con la bestia y yo lo motivaba para que no parara de recoger. Fue una pelea de tu pa tu y cuando pensaba que tenia la pelea ganada, perdia tanta línea como la que había recuperado. Fueron momentos intensos aquellos, pero al fin salió aquel animal a la superficie y lo que se veía en el reflejo de la luna era un ejemplar para la historia. Le meti la mano en la agalla y con trabajo levante aquel monstruo de Cubera. El entusiasmo se apodero de nosotros y no paramos de felicitarnos. Para la nevera del piso fue y nos sorprendimos admirando que era casi del tamaño de esta inmensa nevera. La pesa de mano de 50 libras que teníamos la pego completa. Esta gran Cubera tenia fácilmente mas de 60 libras.

Pero alli no termina esta pesca. Ahora que sabíamos donde estaban las Cuberas, posicionamos el barco y las dos carnadas con perfeccion. No paso mucho tiempo y ahora estoy yo enganchado con otra Cubera gigante. Con tanta presión, el carrete ni recogía y con la mano empiezo a halar la línea hacia el carrete para ayudarlo. Estos ejemplares de Cuberas nunca cesan de batallar y hasta la superficie revoloteaba haciéndola difícil de maniobrar.  Placata! Otra entra para adentro del barco. Instantaneo que pescamos esta la otra vara se dispara y la batalla se repite. Que clase de pique tuvimos en ese momento. Le ganamos la pelea a otra fenomenal Cubera y las dos la teníamos en el piso del barco. Eran gemelas estas dos Cuberas, idénticas las dos.Admirándolas nos felicitándonos por lograr esta gran pesca. Con orgullo y felices liberamos a estas dos gemelas Cuberas y nos fuimos haciendo cuentos de los eventos que acabamos de presenciar.

El Emperador vaciaba el carrete con gran velocidad, tratando de escapar. Lo que yo ganaba, lo perdia en segundos, viendo la linea desaparecerse del carrete. Desde el oscuro mar y las profundidades se veian las luces del avio, cada vez acercandose mas. Eso me re animaba el espiritu y con energia le daba vueltas a la manigueta del carrete. En aquella oscura noche y entre las luces en el agua se veia claramente la espada de lado a lado tratando de darle a lo que encontrara. Al fin pegue aquella bestia lo suficiente al lado del barco y el arpon lo recibio de tal manera que floto al costado instantaneamente. Un bichero por la cabeza aseguro la captura y mi amigo, tan emocionado, lo quiso levantar solo. Nos reiamos de ver aquel espectaculo cuando solo la cabeza la podia subir a la borda. En ese instante todos nos dimos cuenta del tamaño de este trofeo y tomo mas de un hombre para meterlo hacia adentro. Aparte de su gran tamaño se destacaban sus lindas rayas y colores azules. Una rápida foto capto su semblante y sello este fenomenal momento. Esta noche solo recibimos una picada, pero fue mas que suficiente para darnos el éxito con una de mis mas grandes capturas de Emperador.

Una captura para la historia.

(Empezar de reporte largo aqui)(Para el reporte mas corto, empezar mas abajo)

Todo empieza con un deseo, algo que a uno le gustaría vivir esa experiencia. Mi mente se pierde entre visiones imaginarias de ese momento, siento como la alegría se apodera de mí y con todo ese entusiasmo vivo un momento que todavía no ha existido y solo está en mis sueños. Por un tiempo guardo ese sueño en una gaveta de la sub conciencia y en el momento preciso ella me recuerda de mis visiones. Así fue con esta ultima pesca que realice, empezó con una idea de pasear la costa Este de los Estados Unidos para ver lugares nuevos y ver el cambio de temporada en las hojas de los arboles. De esa manera mi esposa y yo íbamos a celebrar nuestro aniversario. La idea era de manejar hasta el estado de Maine, y cuando miro el mapa de pronto veo bien grande tres letras, PEI. Cuando vi esas letras, se me prendió el bombillo, las visiones que tuve de pescas las vi muy claras y cuando vi que íbamos a estar a solo 8 horas del lugar, el sueño se veía posible. Prince Edward Island (PEI) es conocida como la capital de las tunas aletas azules. Una isla en Canadá donde se puede decir termina la costa Este de América. A mi esposa le gusta la idea y puse el plan en acción. Metódica mente sacando las cuentas de las millas las horas y todo para ver que día podíamos realizar esta pesca en el medio de nuestro viaje. Hable con tres capitanes diferentes y me dijeron que era la época de las tunas. Nos fuimos con nuestras botas de pescas a buscar nuevas aventuras. Aunque todo eso lucia bien lejos, no por las millas en carretera, pero por que todo tenía que coincidir exactamente con el clima. Empezamos nuestro viaje disfrutando de diferentes lugares muy panorámicos. Uno de ellos fue del pueblo de Gloucester, Massachusetts, un pueblo pesquero donde se encuentran los barcos de Wicked Tuna. Eso fue como echar leña al fuego y las ganas de pescar se multiplicaban por minuto. Todo se desrumbo al ver que el pronóstico del tiempo de pronto estaba contra nosotros, con olas de 4 a 6 pies iba a ser muy difícil realizar la pesca. No perdí las esperanzas, ya que faltaban unos días y se me hacía difícil aceptarlo. Paseando, tuve un ojo en los lindos lugares y otro ojo revisando el pronóstico. Hasta que vi lo que esperaba, un día se abrió entre el medio de dos frentes fríos. Decía que empezaría el día con olas de 4 pies pero poco viento y después iban mejorando las olas. Por suerte uno de los capitanes tenía ese día disponible y me dijo que el también lo veía bueno. Entusiasmado, tuve que tramar un plan de ataque, rápido cambiar los planes, reservaciones y todo para hacer esto posible. Le había mencionado a mi esposa que hubiera sido bueno haber tenido dos buenos pantalones overol de pescas, así no nos mojábamos y eso aguantaba mucho el frio. Ese mismo día, ya tranquilos, terminábamos de pasear y estaba en camino hacia el hotel en Bar Harbor Maine, un pueblo bello al lado del mar que es muy famoso por su pesca de langostas. Por cosas de la vida, de pronto veo un pequeño cartel electrónico que decía, “15% off Grundens”. Doble rápido hacia el parqueo y entre a la tienda de artículos de pescas. No lo podía creer, tenían los pantalones overol que yo quería y con descuento. Mi esposa me pregunto que como me di de cuenta de la tienda. Y le explique que yo sabía que la marca de esos pantalones era Grundens y que de casualidad ese cartel en ese preciso momento que yo mire, me lo mostro. El cartel cambiaba la información y tuvimos que esperar unos cuantos minutos para enseñarle lo que vi. Eso, son cosas que están para uno, no existe otra explicación.

(Empezar reporte mas corto)

Al fin llego el día, yo estaba entre nervioso y entusiasmado. Trate de no pensar que esto era algo grande para mí, y trate de cambiar el sentimiento más hacia un día común de pesca. Después de saludar al capitán Mark y su ayudante Cody, soltamos los cabos y nos fuimos hacia el mar. La primera tarea fue de pescar carnadas vivas, Tinker Mackerel era lo que buscábamos y en poco tiempo el capitán las encontró alrededor de los 90 pies de profundidad. Con línea a mano, nos dimos gusto sacando buenas carnadas y nos quedamos con las más grandecitas y medianas. El vivero se veía lleno de esperanza, esas carnadas representaban la buena acción que íbamos a buscar. La flota entera de barcos atuneros estaba en esta área. La mayoría pescando carnadas y dos dichosos barcos corriendo atrás de las tunas que habían enganchado en ese mismo lugar. Eso era bueno, ya ver a otros batallando. Pero el tiempo paso y nuestras carnadas seguían buscando al predador, pero todavía nada. En ese tiempo hable mucho con el capitán y su ayudante. Hablamos del plan, las buenas prácticas, todo para así poder aumentar las posibilidades de pescar un trofeo. Cada uno teníamos nuestras tareas como equipo de pesca. Los barcos se fueron alejando en búsqueda de otras aéreas. Ya habían pasado alrededor de 2 horas sin ver nada, ni carnada, ni picadas. Yo les seguía afirmando que yo sabía que esto era así, que el pescador de trofeos tiene que ser paciente y buscar las oportunidades. Ellos me demostraron que tenían confianza en mí al igual que yo a ellos, les afirme que no había presión y que yo tenía confianza en sus habilidades. Así el sentimiento era más de pescar entre amigos y en equipo. Nos empezamos a mover, el capitán quería probar otro lugar donde las había pescado recientemente, todos en la flota estaban buscando igual. Con el barco en marcha me senté en la silla de batalla atrás en la popa. Mirando para todos los lados a ver si veía algo. De pronto veo un faje en la superficie con tremenda explosión de agua, una explosión violenta como antes yo nunca había visto. Corrí hacia el capitán y le apunte, cambio el rumbo y casi llegando, una tuna inmensa brinco delante de nosotros como tres pies por el aire. Que emoción ver aquello, no solo para mí, pero también para ellos. Rápido aguantamos la marcha y nos dejamos llevar por la corriente y leve aire, haciendo la pesca a la deriva. Soltamos dos buenas carnadas vivas al vuelo. Cada una con anzuelo circular enganchado en el lomo y con fe de que íbamos a enganchar. El área lucia pescable. Estábamos muy cerca de una línea de corriente, se veían algunos pájaros tirándose y lo mejor es que se veía el agua hervir de las escuelas de carnadas en la superficie. Todo esto nos motivo y estábamos alerta de todas las carnadas y las tareas por venir. Para confirmar mas todavía que estábamos en un buen lugar, las explosiones de fajes y las tunas rompiendo la superficie unos cuantos pies en el aire fueron gran aliento a lo que podía venir. El capitán soltó una carnada guindando de un papalote, eso se veía que fuese una gran tentación para una tuna. Todos estábamos enfocados en esa carnada cuando de pronto aquel sonido que todo pescador anhela, ZZZZZZZZZZZZZZZZZZ, se disparo un carrete y la chicharra sonaba rica sin parar. El carrete de tamaño 130 de pronto no lucia tan grande ahora que estaba botando toda su línea en la picada inicial. La chicharra sonaba como una alarma de fuego que hizo que todos nos movilizáramos con nervios enfocados. El capitán graduó el freno, Cody recogió las otras dos varas, yo ayude con el papalote y prendí una cámara, mi esposa ya tenía la otra cámara de video en mano. Todo eso fue en segundos, y verán en el video el corre corre. Acto seguido el capitán corría hacia el mando para perseguir a lo que estaba enganchado a lo último de la línea. Nada más que dejo la vara, yo la fui a atender y todavía aquel animal estaba sacando línea. Tuvimos que cambiar de pronto nuestro plan de batallar en la silla, y seguí batallando desde el porta vara, ya que lo más importante en ese momento fue recuperar línea y fue crucial no dejar que la línea perdiera presión. Recogí línea estilo Wicked Tuna, ayudando al carrete jalando línea con la mano. Llegamos a controlar el faje inicial, y fue cuando hicimos entonces el cambio hacia la silla de batalla. Eso es un momento peligroso y se debe hacer bien rápido ya que en ese momento el capitán no está guiando el barco y el pescador no está recogiendo. Fue un momento intenso por la fuerza que tuvieron que hacer los muchachos para sacar la vara del porta vara. Ya yo los estaba esperando para enganchar el cinturón de combate. Pero en ese momento el atún decidió ir para el otro lado, doblaba la vara de una forma hacia un lado moviéndonos a mí y a Cody el ayudante, haciendo el enganche del cinturón un poco más difícil. Les puedo decir que solo darle vueltas a la manigueta a ese gran carrete fue una tarea agotadora. Pensé que le estaba ganando desde el principio de la batalla, pero eso solo fue porque se había enredado la línea en la cola y la estaba arrastrando hacia atrás. Eso ayudaba en traerla cerca y cansándola, pero era muy peligroso porque la línea se podía partir en cualquier momento con los fuertes colazos que daba. De pronto se fue la tensión, la vara perdió la joroba y exclame un grito “NOOOO!!!”. Recogí como un loco, sin parar, todavía se me pone el corazón en la garganta escribiendo de ese momento, que angustia. Sentí de nuevo la presión y una tremenda corrida que aunque me saco mucha línea también me devolvió la vida. La batalla seguía, y los dos nos estábamos cansando. Eso pense hasta que me dio una tremenda corrida que me levanto en peso, me pego la vara a la banda del barco y tuve que tirar todo mi peso hacia atrás para recuperar mi posición y seguir dándole al carrete. La línea se empezó a levantar hacia la superficie y le di con todo para recoger constante. Al fin la vimos a 50 pies atrás del barco, esa imagen la tendré tatuada en mi mente toda mi vida. Que tremenda cabeza de tuna se veía, y su cuerpo ancho de lado se deslizaba en cámara lenta como si estuviera posando para la cámara. En ese momento la llegue a pegar en el lado babor del barco. Cody empezó a trabajar el leader, mi esposa en el mismo medio de toda esa batalla tomando videos espectaculares y el capitán maniobrando el barco para que la tuna no se metiera a bajo de la propela. Los cuatros en equipo poniendo todo nuestros esfuerzos para ganarle al contrincante. La cola siempre salpicando agua y se fajo tan duro, que Cody tuvo que soltarla para no romper el avió. Dio una pequeña corrida, pero yo sabía que este era el momento crucial y pude recuperar dándole media vueltas al carrete y bombeando la vara en cortos tramos. El bichero en mano pudo garantizar la captura cuando al fin se clavo en la boca. Aunque eso solo duro unos segundos, para mí fue una eternidad esperar para salir de la silla y poder apreciar bien al ejemplar. No fue una de las bestias más grandes, pero fue una tuna grande, y más cuando es la tuna más grande que he pescado. El capitán y Cody me dijeron que fácilmente pesaba 350 libras, se veía ancha y tenía alrededor de 6 pies. La practica mayormente es de pesca y libera, y mientras la revivíamos le tirábamos fotos, videos y admiramos este fenomenal ejemplar. El barco tiene la banda bien alta y es difícil tomar fotos con uno al lado del pescado. Me hubiera gustado levantarlo o tirarme en el agua para que la foto mostrara mejor su gran tamaño, pero es imposible levantarlo sin matarlo y yo no me iba a tirar en esas aguas heladas, jajajaajaja. Así y todo tomamos buenos video y fotos para hacer este reporte, cual mi esposa se esmero corriendo por todo el barco para capturar la acción. Todo esto fue posible por todas las cosas que se fueron logrando para llegar a ese momento, yo los llamo milagros o buena dicha. También esta pesca se logro, por la guía que tuve, el capitán Mark y su mano derecha Cody, son lo que con su conocimiento y dedicación hicieron que se diera la buena pesca. Yo solo recogí y mayormente use los conocimientos que tengo de pesca para no hacer ningún error. Las imágenes espectaculares están grabadas en nuestras memorias por presenciar esto en vivo, no solo visual pero los sonidos de los fajes, la tuna dando coletazos al lado del barco, y esa chicharra del carrete que nos inyecto la adrenalina. Tambien muy vivido en mi mente estan esas explociones de las tunas saltando, eso no se olvida nunca. Para mí es una captura para la historia de mi vida, un gran momento que al final me dejo sin palabras y solo pude decirle a la cámara al final pocas palabras por lo emocionado que estaba. De alrededor 30 barcos ese dia, hubieron 15 picadas, de esa cantidad se fueron algunas y solo un porciento menor fueron pescadas y arrimadas a los barcos. Soy muy afortunado de poder haber pescado un atun de ese calibre y de compartir ese momento con mi media mitad. 
La vida no se mide por la cantidad de respiraciones que tomamos, sino por los momentos que nos quitan la respiración, y este fue uno de esos. Por ultimo le quiero dar gracias a Dios, a mi esposa y a la naturaleza.

Jornada de Pesca